Quizá en la soledad de mi alma,
en la ausencia de mi ser;
te deje entrar,
te permití quedarte por un tiempo
dedicándole versos al vacío,
canciones al viento,
pensamientos a la distancia.
Pero ahora cansada de esperar
alguien que nunca llegara,
no al menos con tu nombre.
Se que no eres aquel príncipe azul
que dibuje en mi mente.
No, no llegaras,
puesto que fui yo quien te creo
sobre la sobra de un hombre que no eres.
Me duele escribir esto,
pero si no pongo los pies sobre la tierra ahora,
no se si mañana estaré dispuesta a despertar de este sueño efímero,
acostumbrada estuve,
pero jamas me sentí amada
por ese fantasma de hombre.
Me siento tranquila pues no libero a un hombre de mi amor,
sino a mi, de un sentimiento.
Ya que siempre fue un misterio latente,
si realmente existió en ti un sentimiento parecido al mío.
Quizá continué escribiendo versos a ese sentimiento,
pero ya no llevaran tu nombre,
pues no dejare de amar
por el echo de que no me sienta amada.
Este si es un adiós,
pero uno que despide a un sentimiento,
no aun hombre al que, se le amo.
Pues nunca fuiste real,
ya que en mas de una ocasión tuve que inventarte
y darle significado a tus palabras vacías,
leer en ellas lo que no escribías.
¿Cuántos correos más sin respuesta?
¿Cuántos pensamientos al olvido?,
ya basta, ya es suficiente para mi.
Quizá vuelva a escribirte,
quizá no, aun no lo se.
Pero ya no te buscare
en las sombras de un pasado.
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